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La vida a bordo de un barco es -a veces- bastante dura
¿Por qué seguimos entonces navegando?
Porque, evidentemente, no siempre es así. Hay muchos más momentos de placer, de gozo de la vida en un mar sin fronteras, de camaradería, de la autoestima que se gana al ser capaz de responder a los desafíos que nos presenta el mar.
En el CINA enseñamos y aprendemos a disfrutar de la vida a bordo, a ejercitar la prudencia para no meterse en dificultades y a estar preparados para afrontarlas cuando no se pueden sortear.
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