Descripción.-
El desconocimiento de la meteorología practica es probablemente
la "laguna" que más habitualmente tenemos los navegantes.
La idea más extendida es considerarla como algo "difícil",
"misterioso", "en lo que nunca se acierta".
Algo que sólo se estudia superficialmente a nivel teórico
y luego no se lleva a la práctica.
El objetivo fundamental de estos cursos es proporcionar los
conocimientos básicos para entender la situación meteorológica,
y sus efectos sobre la navegación, es decir, conocer el estado
y posible evolución de los siguientes factores:
- Viento (dirección, fuerza y variabilidad)
- Oleaje
- Visibilidad.
Con los cursos de meteo adquiriremos el conocimiento y la
práctica necesaria para ser capaces de:
Antes de salir a navegar:
- Leer de forma crítica el parte meteorológico, es decir,
leerlo como un pronóstico general, que luego hay que adaptar
a nuestras condiciones locales (orografía, corrientes, etc.).
- Saber "mirar" las imágenes o secuencias de Meteosat
que aparecen en todas las televisiones y aprovecharlas para
formarnos una idea de conjunto de la situación sinóptica
y su posible evolución.
- Saber aprovechar la información que aparece "entre
líneas" en los comentarios sobre dicha situación.
Durante la navegación:
- Saber mirar al cielo y reconocer la información que proporcionan
el aspecto de las nubes, los colores del cielo, los vientos
en altura, etc.
- Manejar la información que proporciona el barómetro.
- Corregir las previsiones iniciales en función de la evolución
que observamos.
Los cursos -intentan- ser accesibles a todo el mundo. No
se requiere ningún conocimiento previo, aunque en muchos momentos
recordaremos cosas de física estudiadas en el colegio. Un
día de clase típico comienza con un análisis de la situación
meteorológica actual y de los días pasados, seguido de la
materia que toque ese día. Poco a poco iremos haciendo pinitos
de pronósticos a corto plazo que podremos comparar con los
resultados. La meteo se aprende arriesgándose a hacer pronósticos,
y revisando posteriormente dónde cometimos los errores.
Solemos también hacer alguna salida a navegar para comprobar
sobre el terreno lo que se ha explicado en clase.
Con toda esta formación y práctica esperamos conseguir responder
de forma razonable a las preguntas:
- ¿De dónde va a venir el viento?
- ¿Que fuerza va a tener?
- ¿Vamos a tener mucho oleaje?
- ¿Nos va a caer algún chubasco?
- ¿Podemos salir a navegar o mejor nos quedamos abrigados
en un puerto?
- ¿Cual es la mejor estrategia ante el mal tiempo que viene?
- ¿Cual es la ruta con vientos más favorables?
Y por supuesto, aprender a ejercer una prudente desconfianza
en los pronósticos meteorológicos (sobre todo en los nuestros).
Los meteorólogos profesionales disponen de años de experiencia
y de una información infinitamente mas detallada que la nuestra,
pero lo que no tienen es la información que nosotros poseemos
sobre las condiciones locales: Aspecto del cielo, presión
instantánea, etc. Esos datos son los que nos permiten confirmar
o corregir los pronósticos.
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