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L a s a l Es la primera vez que voy a “La Sultana”, se presenta la nueva Junta y no podemos faltar. Como siempre llego una hora antes, es decir a la que estábamos convocados. Bueno, ya aprenderé. Poco después llega Almudena, que muy diligente despliega un libro blanco con un cartel encima, a modo de presentación, solicitando firmas e ideas. A eso de las once, se ha creado un gran ambiente. Cada uno de los asistentes, con su vaso en la mano trata de hacerse oír, bajo el ruido de la música que nos sobra y entre el murmullo de cien conversaciones sostenidas al unísono. Algunos no nos enteramos de la mitad de lo que nos cuentan y acabamos afónicos intentando hacernos entender. Pero todo eso es secundario, nos encontramos a gusto y de lo que se trata es de estar juntos y compartir relatos, aficiones, sentimientos…
Voy de un grupo a otro escuchando lo que se habla y aprovecho para aprender…. “el espi no es tan difícil de manejar, solo hay que”… Algunos comentas las últimas novedades .. “desde ahora no se llamará Consejo de Monitores, si no de Monitores y Alumnos, para que participemos…” Al pasar junto a otro corrillo escucho retazos de una historia y allí me pego… “un rico comerciante…se llamaba Onofre Xifré; en Barcelona la sal se pagaba casi al precio del oro. Los alimentos no se podían conservar y el hambre amenazaba a la ciudad sitiada por el ejército carlista . Las minas de Cardona se encontraban detras de las líneas enemigas. Nadie se atrevía a fletar un barco. Así que Xifré convocó a los más atrevidos navegantes de la época para una regata que debía partir desde la Sabina de Formentera y debía descargar en el Garraf. Al primero en llegar se le pagaría en oro, aunque el último apenas podría cubrir la nomina de la tripulación. “En mayo de 1846, fue la gran largada; tres salvas de cañon anunciaron la salida de los trece barcos inscritos. Los patrones, que según el reglamento se encontraban en la taberna del puerto, corrieron hacia las chalupas que los venian a recoger. Para rodear la isla de Ibiza unos eligieron la ruta Norte, nueve millas mas corta aunque mas peligrosa. El dia estaba nublado y soplaba un xaloc que iria en aumento… …al final ganó la goleta “El halcón Maltés”,que se dedicaba a la seda, patroneada por su capitán Andreas Potrus, el segundo fue un jabeque tunecino “El Jerba” y tercero un bergantín de Palamós, llamado “Arrogante”. Aquel dia, el barco favorito, una goleta de cuatro palos con casco de acero, el Grave de Marseille, después de ir toda la regata en cabeza y llegando con ocho horas de ventaja, quiso acercarse demasiado a la Playa de Cunells para dejarse admirar por los organizadores que celebraban una comida campestre y apuró tanto la bordada que acabó varado en un traicionero banco de arena, y las olas le subieron a la playa. Después de mi tercera cerveza ya no se si el banco de arena era imprudente o mejor que el patrón había sido traicionero o al revés. Pero su sal, tan valiosa como el oro, no llegó. Entre vapores etílicos, me marcho muy animado pues me parece que en la Sultana aún hay mucha sal para continuar y que no acabará en la arena de la playa. ¡¡Anda ¿y la marmitako? !!. Jueves, 29 de mayo de 2008 (Pedro)
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